Playa del Saladillo en Estepona, Málaga

La playa del Saladillo en Estepona, desde la provincia de Málaga, Costa del Sol, Andalucía, España.


Playa de arena con una línea de pérgolas con cortinas blancas a su espalda y las aguas del mar a su frente.
Playa del Saladillo

Para la mayoría de los viajeros que buscan qué ver en Estepona, la Costa del Sol es un sinónimo de hamacas, chiringuitos y sol garantizado. Pero hay un rincón en el litoral malagueño donde el mar cuenta historias de otra manera. Hablamos de la Playa del Saladillo, la más extensa del municipio, un paraje donde las dunas de arena fina y los senderos flanqueados por pinos guardan un secreto que la marea insiste en susurrar.

Esta es la historia de Mateo, un oceanógrafo jubilado, y de cómo el rincón menos masificado de Málaga le devolvió lo que el tiempo le había robado.

El hallazgo entre las dunas de Estepona

Mateo se mudó cerca de las playas de Estepona buscando el retiro absoluto. Su rutina era inquebrantable: caminaba cada mañana por los más de tres kilómetros de la Playa del Saladillo, justo cuando el sol empieza a teñir de oro el Mediterráneo y las vistas de Gibraltar y la costa africana recortan el horizonte de forma casi mística.

A diferencia de otras zonas turísticas de la Costa del Sol, El Saladillo conserva un cordón dunar protegido de alto valor ecológico. Fue precisamente allí, entre el follaje de las dunas y los restos de vegetación marina, donde una mañana de levante divisó un destello inusual.

No era plástico, ni un trozo de vidrio pulido por el mar. Era una pequeña placa de bronce antiguo, devorada por el salitre, que mostraba una inscripción geométrica.

Un vínculo con las Torres Almenaras

Como buen hombre de ciencia, Mateo investigó. La Playa del Saladillo es famosa no solo por sus aguas tranquilas y su ambiente familiar, sino por albergar restos históricos como la Torre del Saladillo, una de las torres vigía del siglo XVI que salpican el litoral malagueño para alertar de las incursiones piratas.

Al limpiar la pieza en su estudio, descubrió que las líneas de la placa coincidían exactamente con la posición geométrica de la torre respecto al solsticio de verano. No era un simple adorno; era parte de un antiguo astrolabio utilizado por los guardas de la torre para comunicarse mediante espejos y fuegos con las torres vecinas de Baños y Padrón.

Es una playa semiurbana con paseo marítimo. Tiene 3000 metros de longitud con unos 30 de ancho medio y un grado de ocupación medio.

Dispone de algunas instalaciones y servicios de playa como: Duchas, pérgolas de madera con mesas a pie de playa o servicios de masajes con vistas al mar.

Su arena es gruesa compuesta por graba y sus aguas son limpias y cristalinas de buena calidad con oleaje moderado por lo que es apta para el baño recreativo.

A su espalda predomina un cordón de dunas con vegetación que aísla la playa del paseo marítimo y las urbanizaciones.

La playa del Saladillo está situada entre la Playa de Guadalmansa y la Playa de Casasola.


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