Playa de Guadalmansa en Estepona, Málaga

La playa de Guadalmansa, en Estepona, también conocida como Playa bella, desde la provincia de Málaga, Costa del Sol, Andalucía, España.


Playa de arena con piedras, el mar azul a su frente y edificios con vegetación al fondo.
Playa de Guadalmansa

El secreto del viento en la Playa de Guadalmansa: Donde Estepona esconde su magia

Hay playas que se visitan para dejarse ver, y luego está la Playa de Guadalmansa, en Estepona (Málaga). Este rincón de la Costa del Sol no busca el aplauso fácil del turismo de masas. Al contrario, prefiere el murmullo de sus olas, el baile constante del viento de levante y la silueta perenne de su torre almenara vigilando el horizonte.

Si estás buscando una escapada única en Estepona, alejada de las aglomeraciones y cargada de autenticidad, déjame contarte una historia que ocurrió sobre su arena dorada. Una historia que te hará ver este paraje de la provincia de Málaga con unos ojos completamente diferentes.

La leyenda de la Torre de Guadalmansa

Dice una vieja leyenda local que el viento que sopla en Guadalmansa no es casualidad. Los lugareños de Estepona cuentan que, en pleno siglo XVI, cuando los piratas berberiscos amenazaban la costa malagueña, un joven faronero llamado Mateo custodiaba la Torre de Guadalmansa (también conocida como Torre de la Estrapada).

Mateo no solo vigilaba el mar para proteger a su pueblo; estaba enamorado de la inmensidad del Mediterráneo. Una noche de luna llena, una tormenta feroz amenazó con destrozar las barcas de los pescadores locales. Desesperado, Mateo subió a lo alto de la torre almenara y ofreció un pacto al mar: su propia voz a cambio de que las olas respetaran la costa y guiaran a los marineros sanos y salvos a tierra.

El mar aceptó. La tormenta amainó de golpe, pero Mateo enmudeció para siempre. Sin embargo, el océano, conmovido por su sacrificio, le otorgó un don: cada vez que el viento soplara con fuerza en la Playa de Guadalmansa, cualquiera que paseara por su orilla en absoluta soledad podría escuchar en el silbido del aire los secretos mejor guardados del destino.

Es una playa semiurbana sin paseo marítimo. Tiene 2500 metros de longitud con unos 20 de ancho medio y un grado de ocupación bajo.

Dispone de algunas instalaciones y servicios de playa como: Aseos, duchas, pasarelas de acceso o zonas de sombra, 

Su arena es gruesa con algunas piedra y grava y sus aguas son limpias y cristalinas de buena calidad con oleaje moderado por lo que es apta para el baño recreativo.

Toma su nombre del rio Guadalmansa que desemboca en la misma playa. A su espalda podemos encontrar un bosque de grandes eucaliptos.

Destaca por sus actividades deportivas como la hípica o el kitesurf.

Es una playa tranquila ideal para huir de las aglomeraciones que sufren otras playas en verano, y disfrutar de reconfortantes paseos por la orilla al atardecer.


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