Playa Butibamba en Mijas, Málaga

La playa Butibamba también conocida como La Cala, en Mijas, desde la provincia de Málaga, Costa del Sol, Andalucía, España.


Playa con pasarelas, sombrillas y hamacas, y una torre de vigilancia.
Playa Butibamba

Es una playa semiurbana con paseo marítimo. Tiene 1300 metros de longitud con unos 30 de ancho medio y un grado de ocupación alto.

Dispone de muchas instalaciones y servicios de playa como: Aseos, duchas, pasarelas de acceso, vigilancia, sombrillas y hamacas o chiringuito.

Su arena es fina y dorada agradable al tacto y sus aguas son limpias y cristalinas de buena calidad con oleaje moderado, por lo que es apta para el baño recreativo.

En aquellos tiempos, la Butibamba no tenía paseos marítimos ni chiringuitos de diseño; era un refugio de barcas de madera y redes secándose al sol. Una mañana de enero, apareció un hombre que no hablaba español. Se llamaba Anatole, un refugiado que huía de la fría Europa del Este profunda, cargando únicamente una maleta maltrecha y un violonchelo desgastado.

Anatole se instaló en una pequeña choza abandonada cerca de las rocas. No pedía limosna. Cada tarde, justo cuando el sol tocaba el horizonte, se sentaba en la orilla, clavaba la pica de su violonchelo en la arena húmeda de la Butibamba y tocaba.

Al principio, los lugareños pensaron que estaba loco. Pero la música de Anatole no era normal: no competía con el sonido del mar, sino que se fusionaba con él. Si el oleaje era fuerte, su ritmo se aceleraba; si el mar estaba en calma, las notas flotaban como aceite sobre el agua.

Mateo, que entonces era solo un niño de diez años, se convirtió en su único amigo. Le llevaba boquerones fritos que su madre preparaba y, a cambio, Anatole le enseñaba el arte de escuchar al mar.

El 3 de marzo de 1956, el cielo de Mijas se volvió negro como el carbón. Un temporal sin precedentes —lo que hoy llamaríamos una ciclogénesis explosiva— atrapó a la flota pesquera local en alta mar. Entre las barcas perdidas estaba la del padre de Mateo.

En la playa, las familias lloraban. La visibilidad era nula, las olas devoraban la costa y los faros de la época no tenían potencia suficiente para guiar a los marineros a través de la furiosa barrera de rocas de la Butibamba.

Entonces, Anatole salió de su choza. No llevaba un faro, sino su violonchelo.

La playa Butibamba está situada entre la Playa de El Bombo y la Playa del Chaparral.

Es una playa familiar con un buen ambiente turístico vacacional y con todo tipo de comodidades.


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