Mariposario de Benalmádena, Málaga

El Mariposario de Benalmádena, desde la provincia de Málaga, Andalucía, España. Ofrece a su visitante una experiencia de acercamiento a diversas especies vegetales y animales, introduciéndonos en un hábitat con un ambiente tropical artificial con una exuberante vegetación e incluso un rio con cascadas y un puentecito que lo cruza. Además de estar repleto de fauna como mariposas de colores preciosas, también encontramos un Walabí, tortugas, pequeñas aves y peces.


Gran polilla con sus alas abiertas posada sobre su crisálida y rodeada de otras crisálidas sin eclosionar en una incubadora.
Mariposario de Benalmádena


En los alrededores al mariposario suele haber mucho aparcamiento libre. Desde la distancia ya se adivina que caminamos hacia una atracción exótica pues el edificio del mariposario tiene una forma de espectacular templo tailandés con todo detalle.


Nada más entrar nos recibe una gran mariposa que bate las alas y la sala de entrada al mariposario.


Una vez dentro lo primero que te sorprende es el ambiente tropical cargado de humedad, pero cuando alzas la vista y te das cuenta que caminas por la selva entre 1500 mariposas, ni te enteras de nada ensimismado por tanta belleza alada y natural que te rodea e impregna el ambiente..


La visita comienza con una entretenida charla en la que te cuentan la actividad del parque, sobre todo a lo referente a que en el mismo se reproducen muchas de las 150 especies de distintas mariposas que contiene el mariposario, pudiendo observarlas en todo momento su ciclo vital, como: huevo, oruga, crisálida y mariposa. 


Ya que la vida media de las mariposas oscila entre 2 y 3 semanas todos los días hay defunciones en su población pero también nacimientos, pudiendo observar en primer plano como salen de la crisálida y despliegan sus alas, para levantar el vuelo por primera vez.


También te cuentan como son transportadas las mariposas al parque en forma de crisálida, ya que en esta fase de su ciclo biológico es muy fácil de transportar, y que vienen de lugares, como: Filipinas, Malasia, Costa Rica o Kenia. Pero que la mayoría proceden de una granja propia de mariposas en Tenerife debido al clima tropical de esta isla.


Una vez que llegan las crisálidas al parque y tras ser inspeccionadas, se colocan en una jaulas de eclosión, donde en condiciones ambientales controladas nacen la mariposas a la vista de los visitantes.


Una vez en el jardín son alimentadas con néctar artificial que se prepara a diario en el laboratorio.


El recorrido es un ameno camino que discurre entre la vegetación del jardín. A lo largo de este, nos encontramos numerosas plantas tropicales con flores de formas y colores exóticos que cuanto menos son vistosas y llaman la atención, pero quienes más disfrutan de ellas son las mariposas, protagonistas de este espacio salpicando todo el jardín con sus diseños coloridos de ensueño y movimientos elegantes tanto en reposo como en el aire.


También te avisan de que en muchas ocasiones se posan en el suelo, por lo que debemos tener cuidado de no pisarlas, y que tampoco deberemos tocarlas porque causamos más daños a sus alas del que creemos.


En el camino también encontramos una zona que se abre y en la que hay un estanque con cascadas y un puentecito que lo cruza. El estanque esta repleto de coloridos y bonitos peces de colores.


También debemos ir pendientes pues en los recovecos del camino y entre la maleza podemos encontrar pequeños espacios que contienen a tortugas e incluso un Walabi.


En el aire y posadas en las ramas, además de las mariposas podemos ver un curioso pequeño repertorio de aves tropicales.


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