Su nombre proviene del nombre árabe Maswar o lugar donde se reunía la sura o el consejo de ministros además del lugar donde el sultán impartía justicia.
Es difícil saber como se construyo el Mexuar originalmente, debido a la gran cantidad de restauraciones y reconstrucciones que ha sufrido hasta nuestros tiempos. Aunque sabemos que es una construcción anterior al palacio de Comares y Los Leones, perteneciente a los antiguos alcázares nazaríes aproximadamente del año 1314.
Actualmente se visita un edificio con una gran sala y una habitación al fondo. La sala muy abierta en un extremo se cierra al otro con una doble planta como si de un escenario se tratase, además tiene una arquitectura exquisita con columnas y arcos, y una bonita decoración repleta de detalles con estucos, frescos, inscripciones y azulejos. También destaca la habitación del fondo de la sala por la decoración de sus paredes y bonitas ventanas abiertas al paisaje de Granada.
Cuenta la leyenda que en la Sala del Mexuar, el rincón más antiguo de la Alhambra, los muros aún conservan el eco de miles de susurros. Originalmente, este espacio servía como tribunal donde el Sultán impartía justicia, pero lo hacía oculto tras una celosía de madera para observar sin ser visto.
Los turistas suelen notar que el techo es un rompecabezas de madera tallada, pero pocos saben que fue transformado tras la Reconquista en una capilla cristiana. Si te fijas bien en las columnas, verás inscripciones que dicen "El Reino es de Dios", un recordatorio eterno de que ningún poder humano es absoluto.
Se dice que, al atardecer, si guardas silencio absoluto, puedes sentir la brisa que cruza desde el Patio de Machuca, refrescando la sala como lo hacía hace setecientos años. Es el lugar donde lo público y lo privado se funden, marcando el umbral hacia el paraíso nazarí.
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