Playa Puerta del Mar en Almuñécar, Granada

La playa Puerta del Mar o Fuente de Piedra en Almuñécar, desde la provincia de Granada, Costa Tropical, Andalucía, España.


Playa llana de arena con palmeras y las azules azuas del mar.
Playa Puerta del Mar

Es una playa urbana con paso marítimo muy cerca del casco antiguo de Almuñécar. Tiene 1200 metros de longitud con 50 de ancho medio con un grado de ocupación alto en verano.

Dispone de todo tipo de instalaciones y servicios de playa, destacando la gran oferta en vares, restaurantes y alojamientos de la zona, en algunos casos con mucho arte y estilo.

El suelo de la playa está compuesto por arena gruesa oscura y graba, y sus aguas están limpias de buena calidad y oleaje moderado, por lo que es apta para el baño recreativo.

Toma su nombre "Puerta del Mar" por situarse cerca de donde se encontraba una de las puertas de la antigua ciudad.

A finales del siglo XVIII, vivía en Almuñécar un joven pescador llamado Mateo. A diferencia de sus compañeros, Mateo no tenía buena fama en el pueblo; decían que estaba loco porque, en lugar de pescar lubinas o doradas, pasaba las noches lanzando sus redes en la orilla de la Playa Puerta del Mar buscando "lo que el agua esconde".

Una noche de luna llena, mientras el viento de levante soplaba con fuerza, Mateo sintió un peso descomunal en su red. Con las manos sangrando por el esfuerzo, arrastró el botín hacia la arena brillante.

No había peces. En su lugar, la red envolvía un astrolabio de bronce herrumbrado, pero con una peculiaridad: en vez de estrellas, tenía grabados nombres de personas del pueblo que ya habían fallecido, junto a fechas exactas.

Al tocar el artefacto, el mar frente a la playa se abrió literalmente en dos, dejando un pasillo de arena seca que se adentraba hacia el fondo marino, justo donde hoy se cruzan las corrientes del río Seco y el mar. Al fondo de ese pasillo, flotaba una bruma dorada.

Mateo, impulsado por una curiosidad ciega, caminó por el pasillo de agua. Al cruzar el umbral de la bruma, no encontró el fondo del mar, sino una Almuñécar paralela, una versión de la ciudad hecha de coral y luz sutil, donde habitaban los recuerdos de todos los que alguna vez habían mirado el mar desde esa orilla.

Allí se encontró con una mujer de ropajes fenicios. Su nombre era Astris.

"Has encontrado la Llave de la Puerta del Mar", dijo ella con una voz que sonaba como el romper de las olas.

 "Esta playa no se llama así por una simple metáfora. Es la entrada al archivo del tiempo del Mediterráneo. Cada ola que rompe en la arena copia un recuerdo de los vivos; cada marea que baja se lleva el último suspiro de los que parten".


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