Playa del Peñoncillo en Torrox, Málaga

La playa  del Peñoncillo en Torrox, desde la provincia de Málaga, Costa del Sol, Andalucía, España.


Playa con vegetación y edificios a su espalda, montañas al fondo y el mar a su frente.
Playa del Peñoncillo

Es una playa semiurbana sin paseo marítimo. Tiene 1800 metros de longitud con unos 15 de ancho medio y un grado de ocupación alto.

Dispone de muchas instalaciones y servicios de playa como: Aseos, duchas, pasarelas de acceso, vigilancia, sombrillas y hamacas o chiringuitos.

Su arena es fina y oscura de tonos grises agradable al tacto. Sus aguas están limpias y cristalinas de buena calidad con oleaje moderado, por lo que es apta para el baño recreativo.

A mediados del siglo XI, durante el esplendor de la Axarquía andalusí, un erudito llamado Al-Zarqali el Joven (sobrino del famoso astrónomo de Toledo) huyó de las revueltas del norte y se asentó en la costa de Torrox. Buscaba un lugar donde el cielo fuera limpio y el horizonte marino le permitiera medir la curvatura de la Tierra y el movimiento de las estrellas sin interferencias.

Se construyó una pequeña torre de piedra rojiza justo en el saliente que hoy conocemos como el Peñoncillo. No era una torre de defensa, sino un observatorio. En su cúspide instaló un astrolabio gigante de bronce y un mecanismo de espejos que reflejaba la luz de la luna sobre un estanque de agua salada.

Al-Zarqali no buscaba oro; buscaba la "Estrella del Destino", un cuerpo celeste que, según sus cálculos, solo era visible cada ochocientos años desde ese punto exacto de la costa malagueña.

La noche del solsticio de verano, el cielo se despejó por completo. Al-Zarqali observó cómo la estrella parpadeaba en el firmamento. Su brillo era tan intenso que empezó a calentar el agua de su estanque. Emocionado, comenzó a transcribir las coordenadas en un pergamino de piel de gacela. Aquellas fórmulas prometían revelar el secreto para predecir el clima, las mareas y las cosechas para los siguientes mil años.

Pero el mar que baña El Peñoncillo es caprichoso. Celoso de que un mortal descifrara los secretos del universo, el Mediterráneo desató una tormenta de la nada. Olas gigantescas, negras como la boca de un lobo, empezaron a golpear la roca.

El agua rugía, exigiendo el pergamino. Al-Zarqali, viendo que la torre se derrumbaba, tomó una decisión desesperada: para evitar que el conocimiento se perdiera o cayera en manos equivocadas, lanzó su astrolabio de bronce al fondo del mar y enterró el pergamino dentro de una vasija de barro sellada con resina, justo debajo de la roca principal del Peñoncillo.

La playa  del Peñoncillo está situada entre la Playa de Cala Chica y Playa Cala Aceite.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Translate