La playa de Guadalmina en Marbella, desde la provincia de Málaga, Costa del Sol, Andalucía, España.
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| Playa de Guadalmina |
Es una playa semiurbana sin paseo marítimo. Tiene 1500 metros de longitud con unos 25 de ancho medio y un grado de ocupación medio.
Dispone de muchas instalaciones y servicios de playa como: Aseos, duchas, vigilancia, socorrismo, sombrillas y hamacas o chiringuito.
Su arena es gruesa de tonos dorados principalmente compuesta de grava. Sus aguas son limpias y cristalinas de buena calidad con oleaje moderado, por lo que es apta para el baño recreativo.
En su entorno destacan unas ruinas romanas y una torre costera defensiva del siglo XVI, que están declarados bien de interés cultural.
Año 1964. Marbella empezaba a despertar al turismo de la 'jet set'. Don Alfonso de Hohenlohe y sus amigos transformaban la costa, pero Guadalmina seguía siendo un rincón salvaje, flanqueado por eucaliptos y cañaverales.
Mateo era un pescador local que prefería la quietud de Guadalmina a la creciente algarabía del centro. Una noche de julio, mientras remendaba sus redes cerca de la desembocadura del río Guadalmina, el mar hizo algo insólito: se calló. El rumor de las olas cesó de golpe, sustituido por un zumbido agudo, similar al de una copa de cristal cuando frotas su borde con el dedo húmedo.
Al levantar la vista, Mateo vio que el agua no rompía en la orilla; se deslizaba hacia atrás, dejando al descubierto una franja de arena húmeda que nunca antes había visto la luz del día. Y allí, semienterrada, brillaba una estructura cilíndrica de un material translúcido, parecido al cuarzo ahumado.
Mateo se acercó, impulsado por esa curiosidad temeraria propia de los hombres de mar. El objeto no era una ruina romana. Al tocar la superficie fría del cilindro, la arena a sus pies vibró y la estructura se iluminó desde el interior, revelando un intrincado mapa estelar que no correspondía al cielo de esa noche.
"No buscaban la tierra", escribiría Mateo años más tarde en un cuaderno que su familia aún conserva. "Buscaban el agua. Usaban la sal del Mediterráneo como combustible para un viaje que nosotros ni siquiera podemos concebir".
De la estructura emergió un murmullo de voces superpuestas, un idioma líquido que se disolvía en el aire. No eran monstruos ni conquistadores espaciales; eran viajeros de una civilización olvidada, una que habitó la cuenca del Mediterráneo antes de que el estrecho de Gibraltar se abriera y el océano inundara el valle. Habían estado hibernando bajo el lecho marino, esperando que los niveles de salinidad del agua fueran los idóneos para reactivar su hogar y reemprender el vuelo hacia las estrellas.
La playa de Guadalmina está situada entre la Playa de Casasola del municipio vecino Estepona y la Playa de Linda Vista, siguiente playa de Marbella.
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