La playa de las Yucas en Benalmádena, municipio de Málaga, Andalucía, España. Es una playa pequeña de arena y grava muy frecuentada y una magnífica zona para la práctica del submarinismo.
Su nombre probablemente proviene de los arboles que la rodean y que la protegen de la carretera, un escudo natural contra el ruido.
mide 300 metros de largo y 15 de ancho. Carece de la mayoría de los servicios como aseos, restaurantes o incluso un quiosco de bebidas, pero si tiene duchas y hamacas con sombrillas para alquilar. Vale la pena mencionar lo limpia que está la playa.
Esta playa es una mezcla de guijarros con pequeños tramos de arena fina y oscura. El acceso es por medio de unas empinadas escaleras. Tiene una ocupación media y oleaje moderado.
Cuentan los lugareños que bajo las aguas cristalinas de la Playa de las Yucas se esconde el último refugio de un antiguo navegante fenicio que se enamoró de la luz de Benalmádena. Según la leyenda, no buscaba oro, sino las "piedras de luna" que brillan entre sus rocas al atardecer.
Hoy, esta cala salvaje conserva esa magia intacta, alejada del bullicio urbano y protegida por sus acantilados. Se dice que quien se baña en sus caletas durante el crepúsculo recupera la serenidad perdida, como si las olas susurraran secretos de antiguas rutas comerciales. No es solo una playa, es un rincón detenido en el tiempo donde la grava y el mar cuentan historias a quienes saben escuchar.
Si caminas por sus senderos, fíjate en los destellos entre las rocas; quizás el navegante aún vigila su tesoro más preciado: la paz absoluta del Mediterráneo.
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