La puerta mudéjar de Santa Lucía, es una puerta de la antigua ciudad de Úbeda, desde la provincia de Jaén, Andalucía, España. También llamada puerta de Quesada, da acceso al barrio árabe y alfarero de San Millán, marcando el inicio de la redonda de Miraflores, un mirador desde donde se pueden ver los campos que rodean la ciudad.
| Puerta mudéjar de Santa Lucía en Úbeda |
Ha sido restaurada conservando la base y cimentación de la original, la cual se cree que pudo llamarse puerta de Ibiut por lo cerca que esta de la torre de Ibiut.
En el corazón de Úbeda, la Puerta de Santa Lucía no es solo un arco de herradura, sino un suspiro de piedra que sobrevivió al olvido. Cuentan que, tras la conquista cristiana, un joven alarife mudéjar escondió entre sus dovelas un pequeño talismán de bronce para que el arte de sus ancestros nunca fuera derribado. Siglos después, durante una noche de luna menguante, un historiador local notó que la sombra del arco no se proyectaba sobre el suelo, sino que parecía abrir un túnel de luz hacia el pasado. Al cruzar el umbral, el aire se llenó del aroma a jazmín y el eco de martillos golpeando el metal en las antiguas herrerías. Por un instante, la Úbeda renacentista desapareció, revelando la medina vibrante que latía bajo los palacios de piedra. Al parpadear, el espejismo se esfumó, pero el hombre encontró en su bolsillo una moneda de plata con inscripciones cúficas. Desde entonces, se dice que quien toca la clave del arco al amanecer, recibe el don de ver la belleza invisible de las ciudades. La puerta sigue ahí, humilde y eterna, custodiando los secretos de dos mundos que se fundieron en un solo abrazo de ladrillo.
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